Tuesday, 18 March 2014

Mujeres latinoamericanas: más cerca de la presidencia que del rectorado

el país
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Mujeres latinoamericanas: más cerca de la presidencia que del rectorado

Por:  09 de marzo de 2014

La espera en el aeropuerto se hace larga y tediosa.
Voy a Chile, donde dentro de algunas horas, dos mujeres serán retratadas en una imagen histórica: una le colocará la banda presidencial a la otra.  La primera, Isabel Allende, futura presidenta del Senado, hija de Salvador Allende, emblema de la democracia y del socialismo en Latinoamérica. La segunda, Michelle Bachelet, elegida por segunda vez presidenta de todos los chilenos y chilenas. Dos mujeres extraordinarias, entre otras cosas, por su compromiso y su lucha por la igualdad de género en el continente. Pienso en los enormes desafíos que se abren para el país y en la importancia que tendrá para la región la posibilidad de que el nuevo gobierno lleve a cabo efectivamente algunas de las reformas y transformaciones sociales, económicas y educativas que se esperan de él. En Chile, las desigualdades se han multiplicado y serán esas dos mujeres, quizás, las protagonistas de un cambio democrático necesario e imprescindible. En pocas horas, los destinos del Cono Sur estarán, en buena medida, en manos de mujeres que han hecho de la política una herramienta de construcción efectiva de la ciudadanía y la justicia social: Dilma, en Brasil; Cristina, en Argentina; y, quién sabe, Constanza Moreira, en Uruguay, precandidata a suceder a José Mujica en la presidencia de la república.
Isabel Allende y Michelle BacheletMichelle Bachelet e Isabel Allende, las máximas dirigentes de la política chilena actual.


Doy vueltas y más vueltas, tratando de distraerme, mientras espero el anuncio providencial de mi vuelo. Me detengo en el kiosco de diarios. Probablemente influenciado por mi alegría feminista, observo la enorme presencia en los exhibidores de revistas dedicadas a temas “de mujeres”. No suelo leer revistas femeninas, aunque me decido a comprar alguna que me distraiga de la monotonía aeroportuaria. La elección es difícil. Ohlalá promete enseñarle a las mujeres a amarse a sí mismas. También, trae secretos sobre sexo y cómo regalarle a él “un mensaje quenchi”. Cosmopolitan exige: “Trendizate”, acción cuyo significado desconozco, pero supongo que refiere a la necesidad de ponerse al ritmo de las innovaciones y de la moda. La hojeo, pero nada dice sobre la tendencia a que las mujeres se involucren en la política, sino la exigencia de que renueven su vestuario y apariencia. Sugiere dietas y aspira a interesar con una nota sobre “6 escenas del cine ultraeróticas para recrear con tu chico”. Intuyo que debe ser una revista para mujeres jóvenes. Como también debe serlo la histórica, Para Ti, donde se promete la realización del nirvánico deseo de “adelgazar 10 kilos en 6 meses”, aunque, por las fotos, las candidatas deben ser mujeres con menos de 20 años y al borde de la anorexia. Además, cuenta quiénes fueron las últimas mujeres “que salieron del placard” (se refiere a mujeres famosas que asumieron la homosexualidad, volviéndose así más famosas).
El zapping bibliográfico me deja inmensamente frustrado. Nada parece interesarme, hasta que me tropiezo con Sophia, una revista que “despliega el alma”, con temas de espiritualidad, género, moda y cocina, aunque no necesariamente en ese orden. Observo que la denominación “género” es más amplia en este caso que el concepto de “tela o tejido”, al cual remite en las otras publicaciones. Su último número posee un dossier sobre¿Qué es el feminismo hoy?”. Decido comprarla.
Ya en el avión, la leo ansioso. La nota principal es simple y analíticamente confusa. Tiene el mérito, digamos, de tratar de mostrar que el feminismo no es una opción reducida a “machonas belicosas y poco femeninas”. Sin embargo, sin una única mención a los movimientos de mujeres y a las luchas emancipatorias producidas y promovidas desde los diversos feminismos existentes, sostiene que ser feminista supone “mirar hacia adentro y darnos cuenta que somos espíritus libres, que no tenemos que adaptarnos a situaciones que nos incomodan, sino entender que dentro de nosotras hay una necesidad de autonomía que clama por salir”. En suma, en la perspectiva de la revista Sophia, el feminismo es un movimiento espiritual que afirma que la mujer es también un ser humano. Felizmente, indica que muchas mujeres son feministas, pero todavía no se han dado cuenta.
Superada la frustración, trato de encontrarle el lado positivo a la nota. Me alegro con una muy buena crónica de la periodista argentina Valeria Sampedro. Leo y releo, pero cada vez me parece más cuestionable el enfoque. ¡Qué desperdicio! Una vez que se aborda el tema del feminismo en una revista de actualidad dedicada a mujeres, se lo reduce a una caricatura despolitizada y trivial. Sin embargo, descubro que lo que más me molesta no es eso. Observo que las autoras han consultado diversas especialistas sobre el tema: mujeres que dentro o fuera de la Argentina han reflexionado o investigado sobre el asunto, todas ellas muy competentes e informadas. Entre tanto, me llama la atención que ninguna de ellas sea presentada como profesora o investigadora de una universidad pública nacional, espacio en el que ejercen su profesión muchas de las intelectuales que más han estudiado el asunto, que escriben y publican excelentes trabajos sobre el tema, destacando a la investigación sobre desigualdades de género como uno de los campos más reconocidos internacionalmente del pensamiento social argentino. Un déficit que, por cierto, no debe ser atribuido sólo a una revista que superficialmente examina el feminismo y sus potencialidades.

Desigualdades de género antes y hoy

Las mujeres en la academia, ¿quién las escucha?

En efecto, un relevamiento que he realizado recientemente, permite observar que, de 300 notas periodísticas sobre diversos temas de actualidad que utilizan como fuente a profesionales del campo de la investigación académica, menos del 15% de los consultados son mujeres.
Hoy, en muchos países de América Latina, las mujeres han superado a los hombres en la matrícula universitaria; una expansión vertiginosa que se produjo durante las últimas décadas y ha sido analizada como una tendencia creciente a la feminización de la educación superior. Asimismo, el número de investigadoras científicas ha crecido exponencialmente, del mismo modo que la publicación de artículos científicos escritos por mujeres y el desarrollo de programas de investigación nacionales e internacionales coordinados por profesionales del sexo femenino. Debería, sin lugar a dudas, aumentar aún más el número de mujeres investigadoras, pero existen hoy excelentes y muy destacadas economistas, antropólogas, sociólogas, politólogas, especialistas en relaciones internacionales o laborales, en estudios culturales, jurídicos, urbanos o ecológicos, además de investigadoras de gran reconocimiento en el campo de la educación y la salud. Entre tanto, cuando los medios de prensa consultan especialistas sobre los más diversos temas y apelan a un científico, casi nunca consultan a una mujer.
El poco interés que parece concitar la producción académica de las mujeres investigadoras no se reduce a las revistas de actualidad ni a los aportes que pueden hacerse desde el campo de las ciencias sociales. Un estudio reciente coordinado por Arturo Casadevall, del Albert Einstein College of Medicine de Nueva York, puso de relevancia que la participación de mujeres en congresos de medicina era directamente proporcional a la presencia de investigadoras en los comités científicos promotores de dichos eventos: la representación de mujeres investigadoras como ponentes parece depender de la intervención de mujeres en la selección y arbitraje de las ponencias seleccionadas. Los aportes de las mujeres científicas no sólo son poco interesantes en la prensa. También parecen ser poco interesantes para sus colegas del sexo masculino.
Hace unos días nos sorprendíamos con la noticia de que, durante las últimas décadas, entre los más de 6 mil responsables de otorgar los premios Oscar en la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de los Estados Unidos, 94% eran blancos, 76% hombres y su edad promedio 63 años. Como quiera que sea, más sorprendente debería ser que la composición de los comités o consejos de muchas asociaciones científicas (casi siempre progresistas y de izquierdas) sean tan parecidos a esa composición y tan poco receptivos a los avances en materia de igualdad de género. Machismo al fin, aunque con menosglamour y encanto que en Hollywood.

Desigualdades de género- Nosotras podemos hacerlo

Las desigualdades de género en las universidades: entre la sinceridad y el ocultamiento

Llego a Chile, donde dentro de pocas horas dos mujeres asumirán el mando del país. Un país donde parece ser más fácil que una mujer llegue a la presidencia de la república que al rectorado de una importante universidad. La Universidad de Chile, la más prestigiosa, productiva y reconocida dentro y fuera del país, nunca ha tenido una mujer rectora, en 170 años de existencia.
Justamente, en ocasión del Día Internacional de la Mujer, se ha presentado el excelente informe, Del biombo a la cátedra. Igualdad de oportunidades de género en la Universidad de Chile, realizado por la Oficina de Igualdad de Género del Rectorado de dicha institución. Vale destacar el coraje y la decisión política del Rector Víctor Pérez Vera al exponer cómo, más allá de los avances en materia de equidad, persisten en la Universidad de Chile grandes desigualdades en las oportunidades de participación, promoción y remuneración entre los profesionales del sexo masculino y femenino que allí se desempeñan. El informe pone de relevancia las desigualdades existentes en la composición de los órganos de gobierno universitario, del estudiantado, en los equipos de investigación, así como sus efectos en los procesos de evaluación académicos. Además del importante análisis sobre las complejas percepciones acerca de la desigualdad de género en la Universidad de Chile, el documento aporta datos muy relevantes sobre las brechas salariales internas entre hombres y mujeres. La situación es alarmante.
En Chile, como en muchos países latinoamericanos, las remuneraciones universitarias se componen de sumas fijas y variables. Así las cosas:
  • Entre los vicerrectores de la misma Universidad, las mujeres ganan 33% menos que los hombres. Las decanas ganan 10% menos que los decanos.
  • Entre los docentes, más de la mitad de las mujeres se encuentran en los dos quintiles inferiores en materia de remuneración, mientras que sólo un tercio de los hombres reciben las remuneraciones más bajas. Por el contrario, 26,5% de los hombres reciben las remuneraciones más altas, mientras que sólo 8,2% de las mujeres disponen de esta oportunidad.
  • Entre los docentes con dedicación exclusiva, 64,6% son hombres y 35,4% mujeres.
  • En promedio, las remuneraciones de los docentes de sexo masculino son más de USD 1.100 superiores a las remuneraciones de las docentes de sexo femenino.
  • Trabajadores y trabajadoras de la misma universidad, con igual jerarquía, rango y responsabilidad ganan salarios diferentes. Las mujeres, naturalmente, ganan casi siempre menos.
Quizás uno de los pocos rasgos que diferencia a la Universidad de Chile de buena parte de las universidades latinoamericanas, es que haya asumido la valentía de hacer públicas estas inequidades. No es poca cosa.
En este mismo espacio, hemos destacado que de las 200 mayores universidades latinoamericanas, sólo 16% poseen rectoras mujeres. (Desigualdades de género, hipocresías de género).
También alertamos sobre cómo los actuales sistemas de remuneración basados en el mérito y la carrera académica, omiten considerar las especificidades o, en algunos casos, dificultades que tienen las mujeres (jóvenes o no) para responder a los requisitos exigidos, lo que acarrea una enorme injusticia en las formas de distribución de los beneficios salariales y profesionales definidos por las instituciones universitarias. No hay que ser un feminista radical para reconocer que la estructura profundamente competitiva de la carrera docente y de investigación, penaliza a las mujeres que poseen hijos o disponen de menores condiciones de movilidad o circulación internacional en virtud de sus necesidades básicas de atención familiar. Un “déficit” que comienza en el inicio de la carrera profesional universitaria y genera desigualdades que persisten o se profundizan en el transcurso de la misma.
La lucha por la igualdad de género es una dimensión fundamental de la lucha por la democracia, de la promoción de la justicia social y del ejercicio de una ciudadanía efectiva. En América Latina, la política, ese espacio patriarcal, colonizado por intereses y prácticas oligárquicas y machistas, parece estar más dispuesto a aceptar la igualdad entre hombres y mujeres, que nuestras universidades. La luchas por la igualdad de género deben superar las declaraciones de buena voluntad y la falsa efervescencia de discursos  igualitaristas que apenas consiguen alejarse de los tenebrosos laberintos de la hipocresía.

Desde Santiago de Chile

Lecturas para después del 8 de marzo...

El Día Internacional de la Mujer genera una efervecencia de debates, la circulación de textos y noticias que se desvanecen a medida que nos alejamos del 8 de marzo. Sugiero aquí algunas lecturas que están disponibles en acceso abierto y gratuito. Se trata de textos publicados por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) en el marco de sus programas de promoción de la investigación. CLACSO posee una extensa producción sobre desigualdades y discriminación de género, particularmente promovida por su Grupo de Trabajo sobre Feminismo, coordinado en los últimos años por las prestigiosas investigadoras: Alba Carosio, Magdalena Valdivieso, Raquel Drovetta, Magdalena Sagot y Alicia Girón. Los textos están disponibles en la Biblioteca Virtual de CLACSO:

  • “Crisis financiera y trabajo femenino: tendencias emergentes y experiencias pasadas”. Jayati Gosh en Crítica y Emancipación Nº 10 - Diciembre 2013. (leer
  • Familias pobres y desigualdades de género en salud. Reina Fleitas Ruiz - Junio 2013. (leer
  • Pobreza, desigualdad y salud en América Latina. Laura Tavares Ribeiro Soares. [Compiladora] - Junio 2013. (leer
  • “Mujeres, pintura y política”. Elena Poniatowska en Crítica y Emancipación Nº9 -  Mayo 2013. (leer
  • “Mujeres, religión y política: organizaciones y activismo político de mujeres evangélicas en la Argentina Contemporánea (2000-2010)”. Ana Laura Azparren, Analía Quintáns, Rocío Melo, Santiago Cunial y Rocío Soler – Mayo 2013. (leer
  • “Feminicidio y políticas de la memoria. Exhalaciones sobre la abyección de la violencia contra las mujeres”. Karina Bidaseca en Hegemonía cultural y políticas de la diferencia (Compiladores: Alejandro Grimson y Karina Andrea Bidaseca) - Mayo 2013. (leer
  • “Multiplicar la(s) diferencia(s): género, política, representación y deconstrucción”. Nelly Richard en Hegemonía cultural y políticas de la diferencia (Compiladores: Alejandro Grimson y Karina Andrea Bidaseca) - Mayo 2013. (leer)
  • “Dinámica del devenir de la subjetividad femenina feminista”. Esperanza Paredes Hernández en Subjetividades políticas: desafíos y debates latinoamericanos(Compiladores: Pablo A. Vommaro, Claudia Piedrahita Echandía y Álvaro Díaz Gómez) - Febrero 2013. (leer)
  • Mulheres que imigram através da academia: articulando gênero, raça e feminismo na produção de conhecimento - Documento de Trabajo #28 - Thais ̧ França – Enero 2013. (leer)
  • De fríos y calores maternales: apuntes de un replanteamiento de la investigación. Documentos de Trabajo #20. Vanesa Giraldo Gartner – Noviembre 2012. (leer
  • Feminismo y cambio social en América Latina y el Caribe.  Alba Carosio. (Coordinadora) – Septiembre 2012. (leer
  • “Activos y estructura de oportunidades. Jóvenes y mujeres: Las desventuras de las estrategias de inserción laboral de los grupos vulnerables en el Uruguay”. Verónica Barrera en El mundo del Trabajo en América Latina -  Septiembre 2012. (leer)  
  • “Género y participación política: los desafíos de la organización de las mujeres dentro de los movimientos piqueteros en Argentina”. Florencia Partenio en Las deudas abiertas en América Latina – Enero 2012. (leer)  
  • “La política nacional de equidad de género del Frente Amplio. ¿una nueva institucionalidad en el estado uruguayo?”. Alejandra Iervolino Carrió en Las deudas abiertas en América Latina – Enero 2012. (leer) 
  • A face feminina da pobreza em meio à riqueza do agronegócio. Trabalho e pobreza das mulheres em territórios do agronegócio no Brasil. Christiane Senhorinha Soares Campos – Noviembre 2011. (leer)
  • Mujeres migrantes. Trayectoria laboral y perspectiva de desarrollo humano. Gloria Camacho Z. – Septiembre 2010. (leer)
  • Los riesgos de la producción de conocimiento con sesgo de género. Hacia una agenda política feminista. Documentos de Trabajo #1. Raquel Irene Drovetta – Agosto 2010. (leer)
  • Crisis económica: una perspectiva feminista desde América Latina. Alicia Girón (Coordinadora) – Mayo 2010. (leer)
  • Jefatura femenina de hogar, pobreza urbana y exclusión social. Una perspectiva desde la subjetividad en el contexto cubano. María del Carmen Zabala Argüelles – Febrero 2010. (leer) 
  • Cuerpo(s), subjetividad(es) y conflicto(s). Hacia una sociología de los cuerpos y las emociones desde Latinoamérica. Carlos Figari y Adrián Scribano (Compiladores) – Agosto 2009. (leer) 
  • Género y globalización. Alicia Girón (Coordinadora) – Agosto 2009. (leer
  • Eróticas de la disidencia en América Latina. Brasil, Siglos XVII al XX. Carlos Figari – Junio 2009. (leer
  • Empobrecimiento y desigualdades de género en el imaginario de las mujeres nicaragüenses. Aura Violeta Aldana Saraccini (Autora) – Diciembre 2008. (leer) 
  • La liberalización económica en Paraguay y su efecto sobre las mujeres. Verónica Serafini Geoghegan – Diciembre 2008. (leer)

Algunos textos históricos de referencia: 
  • Voces femeninas y construcción de identidad. Marcia Rivera (Compiladora) – Marzo 1995. (leer
  • Mujer, trabajo y ciudadanía. Marcia Rivera (Compiladora) – Marzo 1995. (leer
  • Tiempo y espacio: las luchas sociales de las mujeres latinoamericanas. María del Carmen Feijoó (Compiladora) – Marzo 1993. (leer
  • Mujer y sociedad en América Latina. María del Carmen Feijoó (Compiladora) – Abril 1991. (leer)

Entrevistas en CLACSO.TV: 
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